El propóleo o própolis es una sustancia de color pardo, olor dulzón, sabor agrio y tacto resinoso que las abejas elaboran a partir de las yemas de los árboles y de algunos vegetales. Ese material lo procesan una vez dentro de la colmena. Las resinas quedan potenciadas con las enzimas producidas por las glándulas salivales de las abejas y enriquecidas con los residuos de la digestión láctica de los gránulos de polen. Una vez conseguida, por un lado tapizan el interior de sus celdillas, sellándolas y evitando así su contaminación (profilaxis), y por otro lado supone también una actividad constructiva, reforzando tabiques, paredes y sellando grietas evitando así que se formen corrientes de aire.
El resultado del propóleos fabricado, es un potente antibiótico que mantiene su hábitat libre de bacterias, virus y hongos que pueda afectar a su vida y desarrollo.
El propóleo o própolis es uno de los productos de la abeja que se recolecta al comenzar la primavera, puesto que durante el tiempo frío es necesario en la colmena. Las planchas que contienen esta sustancia, son introducidas en un congelador a fin de separarla con mayor facilidad y después, el producto se introduce en agua caliente separando así el propóleo o própolis, la cera y las abejas muertas y resto de otros restos y basuras. El producto que resulta de este proceso es una sustancia similar al chicle. Después, toma una forma granulosa de color ligeramente oscura. Una vez acabado el proceso, el apicultor conserva el propóleo o própolis en recipientes de vidrio lejos del aire y de la luz.

Las propiedades medicinales del propóleo o própolis

Aunque podría decirser que son infinitas, pero por lo que es mayormente conocido es porque es cicatrizante, analgésico, antiinflamatorio, antibacteriano, antiviral e inmunoestimulante.
Para la garganta y la boca: amigdalitis, faringitis, laringitis, aftas bucales, abscesos dentales, etc.
En las vías respiratorias: en resfriados y gripes puede ser de gran ayuda como complemento a otras terapias. Ayuda mucho en casos de tuberculosis pulmonar, sinusitis,otitis, laringitis, bronquitis, asma bronquial, neumonía crónica, etc..
Ojos: puede ser eficaz en la conjuntivitis.
Para el estómago y el colon: Es de gran ayuda en casos de úlcera gástrica y para combatir a la bacteria Helicobacter Pylori (que se cree responsable de esta dolencia). También se han conseguido excelentes resultados en casos de Diverticulitis, gastritis, enfermedad de Crohn y diarrea de candidiasis intestinal.
En ginecología: hongos o cándidas, infecciones, llagas uterinas, inflamaciones vaginales y picazones suelen responder muy bien a los lavados de própolis o propóleos diluido en agua.
En dermatología: el própolis o propóleos es muy bueno en la lucha contra las micosis u hongos de la piel. También da muy buenos resultados en las escaras de personas que están postradas por mucho tiempo en la cama. En el tratamiento de abscesos, forúnculos, sabañones, grietas, verrugas, infección en la raíz de las uñas (entre otros daños de la piel).
Cuando se sufren heridas o ulceraciones entre los dedos de las manos llamadas vulgarmente “alergia a detergentes de las amas de casa” se obtienen buenos resultados usando cremas a base propóleos y caléndula.
En algunos casos, la psoriasis responde bien al propóleos o própolis. En estos casos se ingiere en forma de comprimidos (complementos) y se suele hallar mejoría alrededor de los 3 meses.
Cuando se padece de acné, se encuentra a un buen aliado en el propóleos, sobre todo en forma de cremas, o en lavados de cara (diluido en agua).
Circulación: el propóleos es también anticolesterolémico, antihipertensivo y preventivo de accidentes cardiocirculatorios
Como podemos ver el propóleos tiene múltiples acciones terapéuticas sin embargo las más estudiadas y demostradas son las que hemos mencionado y especialmente la de comportarse como un estupendo antibiótico y antiséptico natural que además favorece la capacidad de defensa de nuestro organismo.