Científicos de la Universidad de Valladolid (UVA), en colaboración con el Centro Apícola Regional de Marchamalo, centro adscrito a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, ha hallado resveratrol en muestras comerciales de polen de abejas melíferas, según detallan en un artículo publicado en la revista científica ‘Food Analytical Methods’.
El resveratrol es una sustancia química (compuesto fenólico perteneciente a la familia de los estilbenos) que se encuentra de forma natural en la vid, fundamentalmente en las uvas negras y sus productos derivados (vino tinto y mosto), pero también en nueces, cacahuetes o arándanos.
El resveratrol tiene un gran interés por sus potenciales efectos beneficiosos para la salud: es antioxidante, anticancerígeno y tiene potencial para control de la arterioesclerosis, la artritis y las enfermedades cardiovasculares.
Por otro lado, en la actualidad uno de los suplementos alimenticios más consumidos es el polen de abejas. Las abejas toman el polen de las flores y lo transportan a las colmenas con la ayuda de unos pequeños “cestos” situados en las patas traseras.
Un “tesoro”
Este polen es también un “tesoro” alimenticio natural por las diversas sustancias nutritivas que lo conforman y se le considera un alimento “absolutamente completo” ya que contiene los 22 aminoácidos esenciales necesarios para el organismo humano.
Como plantea el doctor José Bernal del Nozal, uno de los investigadores del Grupo TESEA que ha participado en el estudio, teniendo en cuenta que el resveratrol está presente en diversas plantas cuyo polen puede ser potencialmente transportado por las abejas, ¿podría también tener resveratrol el polen de abeja?
“Para comprobarlo analizamos muestras de seis pólenes de abeja comerciales distintos que se encuentran en cualquier supermercado y hallamos residuos de trans-resveratrol en cinco de ellos y de cis-piceido en uno”, apunta. Aunque la cantidad de trans-resveratrol varió en función de la muestra, en algunos pólenes comerciales el contenido fue cercano a miligramo por kilogramo, una cifra “relativamente elevada” que no era esperada por los investigadores.
El equipo de científicos desarrolló un método de análisis basado en la cromatografía de líquidos acoplada a la espectrometría de masas (analizador de cuadrupolo simple con una fuente de ionización de electrospray) capaz de identificar los cuatro compuestos en menos de 35 minutos.
El resveratrol presenta dos isómeros (cis y trans), que son compuestos con igual fórmula molecular pero que presentan estructuras químicas distintas, y por consiguiente, diferentes propiedades. De los dos isómeros, es el trans-resveratrol el que se ha hallado en el polen de abejas comercial y el que presenta una mayor actividad biológica. Asimismo, por efecto de procesos de degradación, el resveratrol se puede transformar en otros compuestos denominados piceidos, cis y trans, respectivamente.
El método analítico diseñado por el grupo, que es uno de los aspectos más relevantes del trabajo ya que no se había publicado ningún método para analizar estos compuestos en polen de abeja con anterioridad, permite cuantificar de forma eficaz y sencilla los cuatro compuestos.
“En el estudio no se encontraron residuos de trans-piceido en ninguna de las muestras comerciales analizadas, y tan solo hallamos cis-piceido en una sola muestra y a baja concentración. No obstante, estos compuestos presentan una menor actividad biológica que el trans-resveratrol”, agrega Bernal del Nozal.
Fuente: Gabinete de comunicación de la Universidad de Valladolid