El apareamiento de las abejas se inicia cuando una abeja reina virgen vuela a un sitio donde miles de abejas machos (zánganos) la están esperando. Allí se aparea con varios machos en vuelo. Un zángano monta a la reina y encaja su endofalo, eyaculando semen. Después de eyacular, el zángano se separa de la reina pero su endofalo, arrancado de su cuerpo, permanece atado a la reina fecundada.

El próximo zángano que fertiliza a la reina elimina el endofalo anterior y después de eyacular, en el mismo proceso, pierde su propio endofalo. El zángano sólo es capaz de aparearse entre siete y diez veces durante un vuelo nupcial. Después de la copulación los zánganos mueren rápidamente dado que su abdomen es abierto cuando su endofalo es removido. Los zánganos que sobreviven al vuelo nupcial son expulsados de sus colonias porque después de participar en el vuelo nupcial ya han cumplido con su único propósito en la colonia.

Las abejas vírgenes participan en un único vuelo nupcial, temprano en su vida. Después de aparearse con varios zánganos durante el vuelo nupcial, la reina almacena hasta 100 millones de espermatozoides dentro de sus oviductos. Sin embargo, tan sólo 5 ó 6 millones de los espermatozoides son almacenados dentro de la espermateca de la reina. La reina utiliza sólo algunos de estos espermatozoides para fertilizar los huevos a través de toda su vida. Pero si una reina se queda sin espermatozoides en algún momento de su vida, nuevas generaciones de reinas se aparean para crear nuevas colonias.

Las reinas de las abejas controlan el género de sus crías: cuando los huevos pasan por el ovario hacia el oviducto, una reina puede determinar fertilizar un huevo o no. Los huevos no fertilizados llegan a ser zánganos mientras que los huevos fertilizados se convierten en obreras o reinas. Las obreras no participan en los vuelos nupciales pero pueden poner huevos infértiles que se convierten en zánganos.

Las reinas ponen sus huevos en celdillas, las cuales se pegan al techo de los nidos. Las obreras llenan cada celdilla con jalea real para evitar que las larvas se caigan. Las futuras obreras son alimentadas con jalea real durante los dos primeros días mientras que las futuras reinas reciben jalea real durante todo el periodo larval. El desarrollo de cada miembro de la colonia varía según la casta designada: los zánganos necesitan 24 días para pasar de huevo a adulto, las obreras necesitan 21 días y la reina sólo requiere 16 días.